Nada que no se pueda convertir en dinero - DMA Advisory
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Nada que no se pueda convertir en dinero

Billete de 100 euros

Nada que no se pueda convertir en dinero

En anteriores posts, hemos hablado sobre la importancia de aligerar la mochila en tiempos complicados para la economía. Una medida específica que podemos adoptar en la gestión de nuestras finanzas es liberarnos de todo aquello que no se pueda convertir en dinero. También hemos hablado de la táctica de los pequeños objetivos como una manera de avanzar en medio de las circunstancias complejas para las empresas.

En sucesivos post vamos a ofrecer puntos neurálgicos en los que podemos aplicar esta táctica que hemos sugerido, sin que se resienta nuestra estrategia central, solo despejando el camino de obstáculos.

Allí está la contabilidad para darnos las respuestas, pero uno de los objetivos que nos podemos plantear en la gestión de nuestro negocio se puede resumir en tres medidas que nos ayudarán a aportar ese punto de ligereza que tanto necesitamos para mejorar nuestra capacidad de reacción sin lastres innecesarios.

Convertir en dinero todo cuanto se pueda

No tener existencia de mercancías en el almacén (aplicar la política del just-in-time, comprar bajo demanda). Tendríamos que hacer una cuidadosa evaluación de qué es lo que no conviene tener en stock y qué parte resulta vital para mantener el flujo del negocio.

La política de stock-cero o just-in-time se comenzó a poner en práctica ya a finales de los 80. Cuando los procesos de gerencia empezaron a impregnarse de la filosofía del aumento en la movilidad del dinero y se profesionalizó y ajustó la gestión del almacén.

Siempre recordando que para prestadores de servicios tambièn existe una gestión de stock trabajando bajo pedido y con una contratación que mantenga el flujo de trabajo en funcionamiento.

Selección de clientes

Con los clientes, hacer una búsqueda intensa de los cobros de manera de tener saneadas las cuentas de la empresa o emprendimiento. Debemos seleccionar entre aquellos clientes, productos o servicios que son incobrables. Este tipo de situaciones lastran la liquidez de la empresa y la abocan a situaciones de peligro. Centrarnos en aquellos proveedores, con los que vamos a poder colaborar y nos ayudarán, y nos podrán dar crédito.

Relación con entidades financieras

Debemos centrar nuestras acciones con las entidades financieras que nos ofrezcan soluciones en la gestión de los créditos y aplazamientos. No se trata ya de que nos den crédito, sino saber que contamos con una entidad que nos facilite, por ejemplo, los aplazamientos en el pago de las deudas. Que sean capaces de auxiliarnos en momentos de descubiertos. En fin, negociar nuestra financiación con soluciones aliadas de nuestro objetivo.

Estas situaciones pueden prevenirnos de situaciones que pueden poner en serio riesgo nuestra supervivencia.