La tormenta - DMA Advisory
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La tormenta

nubes

La tormenta

El día había amanecido nublado, algunas nubes encapotaban el cielo, parecía que se iba a producir una mejoría en el tiempo aunque alguno presagiaba algún nubarrón que no afectaría a todas las zonas por igual.

Ante esta situación atmosférica estábamos todos expectantes, las nubes negras todavía no habían llegado. De repente se divisó una nube enorme por un lateral aunque encima  de nuestras cabezas todavía había una pequeña nubosidad y la mayoría de los viandantes vaticinaban que todo lo más se produciría alguna llovizna.

Curiosamente algunos ya se habían marchado a sus hogares, a guarecerse de la posible tormenta o al menos a prepararse para poder seguir en la calle. Mientras tanto la mayoría disfrutaba de las terrazas aprovechando que al menos no parecía que llovería, ni había un sol radiante aunque se esperaba.

Fue en ese momento cuando sin saberlo ni pensarlo, una nube negra se posó sobre las cabezas y cubrió toda la ciudad.  La nube permanecía ahí, impasible, expectante, ansiosa por descargar toda su energía y agua acumuladas.

Llovizna o tormenta

Mientras, la ciudadanía se dividía entre los que pensaban que aquello era efímero y la nube se iría sola, otros, confiaban en que alguna tecnología o acción de las administraciones haría que la nube se diluyera. Se iría y daría paso a un día veraniego y soleado.

Los más audaces, los pocos, se prepararon para la tormenta que se venía encima. Unos fueron a su casa a coger un paraguas, otros complementaron su protección con un chubasquero adecuado y botas para el agua. Los más temerarios y precavidos, se hicieron con una barca hinchable, «por la que pudiera caer».

Al final la previsión se hizo realidad a pesar de la despreocupación de la mayoría. La tormenta se produjo, cayó agua, truenos y relámpagos como si no hubiera un mañana. El agua llegó a tal nivel que las casas no eran buena protección. Solo se salvaron aquellos pocos que, exagerados, según algunos, ya tenían sus balsas preparadas. Y pudieron flotar con ellas, protegidos con sus paraguas y chubasqueros. Los demás pillaron una gran mojada de la que tardarán tiempo en poderse secar y recuperar de sus catarros y bronquitis.

Y tú, ya has cogido tu paraguas, tu chubasquero, tus botas, tu balsa,… para la gran tormenta.

Cualquier parecido…

Cualquier parecido con la realidad… En fin, que se avecina un chaparrón. Es impredecible si será largo, si será profundo, si se complicará. Lo que sí tengo claro es que entre todos podremos hacer algo para evitar que sea muy fuerte. Ante ese chaparrón que se nos avecina hay que aterrizar y tomar medidas. Seré breve y sencillo.

  1. Analiza cuáles son tus disposiciones de tesorería.
  2. Identifica cuanto antes las necesidades que puedes cubrir a tus clientes.
  3. Contacta con tus clientes y proveedores, para trabajar en conjunto.
  4. Desarrolla un nuevo proyecto flexible, adaptativo y ágil.
  5. Prepara un plan de contingencia en tu empresa.

No podemos esperar desprevenidos. Son cinco claves para desarrollar en próximas entregas.

Por David Martínez Alonso, Consultor Ejecutivo @David_DMAA

Euri
euridelcastillo@gmail.com